Volviendo a Barcelona de nuestro viaje en barco a la Costa Azul nos hemos encontrado con un regalo inesperado….la visita de las ballenas. Otras veces habíamos avistado ballenas, pero nunca nuestro barco había estado tan cerca de estos enormes y preciosos animales.

La parte externa del Golfo de León (llamado así por su peligrosidad debida a sus fuertes vientos) y el norte de Menorca son un paraje habitual para las ballenas. De hecho, es una zona donde viven multitud de animales marinos, delfines, ballenas y hasta el gran atún rojo que sube hasta estas latitudes en su migración.

El primer avistamiento has sido la de un enorme rorcual común que estaba rondando nuestro barco y tras nadar cerca de nosotros durante un rato han ido apareciendo otras ballenas.

 

El rorcual común es el segundo animal más grande del mundo (después de la ballena azul) pudiendo llegar a medir 27 metros de longitud.

Es curioso que durante todo el tiempo que hemos ido rondando a las ballenas un buen número de delfines pequeños estaban jugando por allí. Quizá son una compañía habitual para ellas.

Es posible ver ballenas a lo lejos, sobre todo cuando lanzan sus resoplidos con chorros de agua, pero normalmente se muestran huidizas y no son tan curiosas como los delfines, que es habitual que salten alrededor del barco cuando menos te lo esperas.

Ha sido un buen colofón de este viaje por Marsella, Tolon, Porqueroles, Saint Tropez, Cannes, Niza y Mónaco, una costa bonita, bien cuidada y rodeados de lujo y grandes yates.
Avistamiento de ballenas y delfines en el golfo de León. Travesía de la Costa azul a Barcelona
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